Vicisitudes de junio 20 de 1973 o el dia que me transformé en heroína insólitamente.
Siempre quise participar de los eventos o acontecimientos cruciales, y aquel dia tuve la oportunidad.
como miles de jóvenes en aquella época. Llegaba el “Viejo”, y todos iban a verlo, a aquel artífice del movimiento, al Lider, al lúcido cacique argentino, que sabía moverse sabiamente en todos los medios, frios o calientes, líquidos o espesos… Lo habíamos disfrutado en las películas, La Hora de los Hornos, lo presentaba o asi yo lo interpreté como un Adelantado, como el Mao argentino. A este personaje que manejaba como nadie al “proletariado” argentino . Lo habíamos visto en la entrevista genial en la que trajeado de blanco, había hecho un pantallazo de su paso por la política en la Argentina de los 50, despuntando de la gran mediocridad de la clase política argentina de aquellos años, el Chino Balbín, Americo Ghioldi, y los séquitos de todos los partidos tradicionales…
Y nosotros, …yo creí, que la Revolución pasaba por él, al fin mi viejo tenía razón pese ha haber sido casi vituperado por la flia. Radical
Era mi oportunidad, como decía B... de dejar de ver las revoluciones que pasaban por otro lado, de llegarles al zócalo
Se anunciaba el dia glorioso en que llegara en su avion a Ezeiza, a encontrarse con el “pueblo peronista”, y la “maravillosa juventud” divino tesoro…como era el título de la película de Bergman.
En ese año, yo era madre novel, Irene tenía un año. Era una fiesta la llegada de Perón. Así fue que mis padres asumieron quedarse con Irene. Ezeiza y los acontecimientos me esperaban. B y mi hermana formaron de la partida.
B al comando de nuestro humilde y proletario 2CV, y solo por acompañarme, aunque solo lo supe después. Un día esplendoroso aquel 20 de junio de 1973, un dia “peronista” como decían los fans.
Ibamos con la gente de La Plata, la “Columna Sur”, sonaba bien. Llegando cerca del puente 12 (¿??), tuvimos que dejar el auto, y seguimos a pie. No habia cansancio solo entusiasmo. Parecía la “larga marcha” (de los chinos) todo era risas, cánticos, algarabía… Vimos pasar a Hector Sandler, famoso abogado defensor de presos políticos, admirado por nosotros por su accion durante el gobierno de Lanusse… Reconociamos a gentes de La Plata, sobre todo universitarios, caminabamos cantando consignas bastante pesadas, nos burlábamos de los policias… ahora la picana se la meten en el c… era de los dichos mas suaves…
Mi hermana y yo estabamos exultantes, de pronto ruidos de artificio parecían, cada vez mas seguidos, Bartolomé advirtió que eran tiros, nos avisó del peligro… No creíamos que fuera posible, nos molesto la insistencia, pensabamos que quería arruinarnos la jornada.
Hasta que finalmente frente a nosotros el polvo se levantaba al compas del tableteo de las balas, reales, concretas, y empezó la locura…
Todos al suelo… Ponganse las manos sobre la cabeza que las balas resbalan… Pero… era posible la locura… Sí y alli estábamos nosotros, no entendiendo nada, esporádicamente alguien daba órdenes a no quien, tiren las pancartas o las banderas, sáquense los brazaletes, evidentemente alguien entendía lo que pasaba, yo y mis acompañantes no… En un momento un personaje con una pistola nos puso en guardia, que había que correr en retirada hacia no se donde, eran un campo como arado, poceado, y todo el mundo corriendo, nosotros tambien…
Un pozo recibió un pié mio mal calzado y peor acomodado, y se me produjo un esguince, B me alzó y a babuchas salimos hacia la ruta, una ambulancia nos recogio ,
gracias a mi dolencia, y nos acercó al auto…Luego vino el Policlinico, el yeso enorme que me hizo Pepe, y mi notoriedad en Tribunales.
A partir de ahí mi vida tuvo una derivación insospechada.
Mingo Terugi me encontró en el hall de Tribunales, escuchó mi historia, de desde ese momento no se como me incorporé al Sindicato de Abogados Peronistas, fue una actitud de orgullo y soberbia que nunca habia sentido, milité como integrante de base, asesoraba jurídicamente en forma gratuita en una unidad básica de no se donde.-
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