sábado, mayo 03, 2008

la muerte de la fe

Noche de pazANTONIO RICO - LA NUEVA ESPAÑA, Viernes , 23 de diciembre de 2005
Hoy les ofrezco la forma de acabar con las broncas familiares de Nochebuena.
Consigan un envidiable ambiente familiar comentando la emisión de Redes de la semana pasada. Ese día Punset entrevistó a Sam Harris, autor del libro The end of faith, en el que combina neurociencia y filosofía para analizar las creencias. Según Harris, nadie pide que se «respeten» sus creencias en historia o física, pues sólo nos convencen los motivos (pruebas y argumentos) aportados; pero a la vez se pide respeto para creencias religiosas que carecen de pruebas y argumentos. Si alguien dice sin demostrarlo que el Holocausto no sucedió, se le criticaría y no nos fiaríamos de él, pero, «en asuntos de fe, nos hemos convencido de que puede decirse cualquier cosa». Pensamos que estas creencias son personales y privadas, pero no es así: «No se trata de algo que la gente comente los domingos, ¡sino de algo que impulsa a los senadores de EE UU a perfilar las políticas en el Senado!». «No es sólo gente que vota, ¡también gente que sale elegida y toma decisiones sobre adónde mandar tropas!». «Bush menciona una y otra vez a Dios y nadie reacciona ante lo extraño de esta situación. Nos deberíamos sentir como si dijera: "Zeus apoya al pueblo de Estados Unidos en nuestra lucha contra el terrorismo". Deberíamos darnos cuenta de que está hablando exactamente en estos términos, de la vacuidad de lo que dice». ¿Es extraño? No tanto: «El 44 por ciento de los estadounidenses cree que Jesús volverá a la Tierra, bajará literalmente de las nubes como un superhéroe para salvar el mundo, en algún momento de su vida, en algún momento en los próximos 50 años». ¿De dónde sale tanto Ned Flanders? Muy sencillo: pretendemos ser sensatos en todos los ámbitos de la vida, pero «se educa a los niños para que acepten las proposiciones religiosas sin cuestionárselas». Un fundamentalista cristiano no creerá sin pruebas que su mujer le engaña: «No querrá que le digas que lo has escuchado en un sueño. Pero le dices que un libro fue escrito por el creador del universo, y que si llama a este creador por el nombre equivocado arderá para siempre en el infierno, ¡y lo acepta!».

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