martes, septiembre 22, 2009

la tasa tobin una via contra la pobreza

La Tasa Tobin
Nuevas voces a favor de un impuesto a las finanzas
21-09-2009 / El vicecanciller alemán y candidato socialdemócrata a la Cancillería, Frank-Walter Steinmeier, abogó hoy por una tasa internacional sobre las transacciones financieras globales que reduzca la especulación, propuesta que a su juicio debería discutirse esta semana en la cumbre del G20 en Pittsburgh.

La coalición de ONG ATTAC reclama un impuesto a las transacciones internacionales. El vicecanciller alemán y candidato socialdemócrata a la Cancillería, Frank-Walter Steinmeier, abogó hoy nuevamente por una tasa internacional sobre las transacciones financieras globales, propuesta que a su juicio debería discutirse esta semana en la cumbre del G20 en Pittsburgh.

Durante una rueda de prensa que abrió la recta final hacia las elecciones legislativas del próximo domingo, Steinmeier defendió esta propuesta formulada por él y el ministro de Finanzas, Peer Steinbrück, con vistas a Pittsburgh, y que la canciller, Angela Merkel, respalda en principio.

La idea planteada tiene como objetivo evitar que las especulaciones puedan provocar una nueva crisis financiera internacional.

Steinmeier insistió hoy en que de lo que se trata es que "los que originaron la crisis contribuyan a resolverla".

En un documento conjunto publicado recientemente Steinmeier y Steinbrück piden una tasa de entre el 0,01 y el 0,05 por ciento, es decir, ser lo suficientemente baja como para no frenar el movimiento internacional de capital.

Pese a tratarse de un nivel bajísimo, los ingresos globales anuales de este impuesto podrían rondar el uno por ciento del Producto Bruto Interno (PBI) mundial, de acuerdo con un estudio del instituto Wifo de Viena citado por ambos ministros.

Para Alemania, esto constituiría un ingreso adicional de entre 10.000 y 20.000 millones de euros al año.

La canciller alemana, Angela Merkel, se ha mostrado abierta a esta idea, aunque, a diferencia de sus socios socialdemócratas en el Gobierno, sólo lo ve como una opción a tener en cuenta a nivel internacional.

En caso de que no se logre un acuerdo internacional, los dos ministros socialdemócratas, en cambio, proponen una medida similar a nivel nacional.

Los dos ministros son partidarios de introducir en Alemania un impuesto sobre transacciones bursátiles que únicamente gravaría operaciones realizadas a través de la Bolsa y no, como en el caso de la otra propuesta, todo tipo de negocios financieros, también los que realizan los bancos entre sí

domingo, septiembre 13, 2009

La ley de medios audiovisuales otra vez

Descubri una página muy interesante, y me identifique con su editorial (Agencia Vigia premiada por España)que quiebra un poco el monocorde discurso de radio y tv sobre los servicios audiovisuales:
Con la espada, la pluma y la palabra

Por Dante López Foresi

(Periódico EL VIGÍA)- El concepto "máquina de impedir" fue creado en Argentina. Y no es casual. La manera más simple de concebir los valores de una sociedad y de una Nación, es ejerciendo los propios valores morales que nos fueron transmitidos desde el seno familiar y juzgar la realidad a través de ese cristal. Aunque parezca lo contrario, la labor no resulta demasiado complicada. A menudo, y muy a menudo, ninguno sabe a ciencia cierta qué es lo que quiere. Vivimos en un estado de adolescencia eterna en varios sentidos.

Pregúntese a sí mismo "¿qué es lo que quiero de la vida?", y notará que enseguida comienzan a aflorar generalidades o frases hechas como "ser feliz", "sentirme realizado" o cosas por el estilo. Pero una verdadera escala de valores se construye desde la pregunta "¿qué es lo que NO quiero?". Así es como construimos desde pequeños nuestra propia filosofía de vida; sabiendo íntimamente qué cosas jamás aceptaríamos ser o hacer. Los hombres y mujeres que acceden a puestos de poder esgrimiendo como emblemas sus decencias y al poco tiempo se corrompen, parecen ser almas débiles que jamás se hicieron aquella pregunta fundacional. Jamás lograron "hacer carne" la convicción de que nunca aceptarían una coima. Por eso, ante el primer sobre con dinero, sucumben.

Y estilo argentino de vida social, convengamos, no ayuda demasiado a la decencia. Cuando alguien se enriquece con dinero mal habido, los argentinos solemos exclamar ¡¡qué bien la hizo!! Si, definimos al robo con un elogio. Todo lo dicho parece destinado sólo al ámbito individual. Pero de individualidades vinculadas se compone una sociedad. Para construir una Nación digna, hay momentos históricos en los cuales debemos preguntarnos y respondernos inequívocamente qué cosas NO queremos. El actual, es uno de ellos.

Como pueblo, no aceptamos bajo ningún punto de vista el autoritarismo, pues ya debimos padecerlo dolorosamente. Y hasta confundimos autoritarismo con soberbia, cuando ocupan dos territorios distintos; uno el público y la segunda el personal. Confundiendo. Es así como el discurso mediático monopólico logró destruir imágenes de políticos (y de Presidentes) a lo largo de nuestra historia. Somos, como sociedad, una presa fácil para operaciones de prensa o campañas sucias de cualquier índole. Por eso nos cuesta una enormidad reconocer el verdadero poder que se esconde detrás de un estilo de titular noticias y aceptamos como “independientes” a quienes sólo dicen serlo y gesticulan adustamente.

Quizás porque nos faltó la convicción fundacional que se definiría con una frase más o menos así: “ NO quiero que me mientan descaradamente y me tomen por imbécil”. Somos una sociedad ideal para actuar como cobayos y que nos lleven de las narices donde los intereses monopólicos y privilegiados estén a salvo. Lo invito a hacer un ejercicio simple bajo el razonamiento eje de lo que definitivamente NO queremos, a ver si de esta manera nos resulta más sencillo comprender la realidad (NUESTRA realidad, porque la realidad es nuestra y no del gobierno, del Indec o de Clarín) y tomar partido sin temor a equivocarnos.

Planteemos entonces el ejercicio propuesto: ¿Queremos que los medios que nos informan estén en manos de unas pocas personas? ¿Queremos que el 76,6% de las licencias de radio y TV estén en esas mismas pocas manos? ¿Queremos que a nuestros Presidentes los elijan y los destituyan esos mismos privilegiados? ¿Queremos que nos hagan comenzar el día angustiados y terminarlo tratándonos como idiotas? ¿Queremos ser parte de un procedimiento tras otro de manipulación de nuestras sensaciones y opiniones, vengan de donde provengan?

Si Usted no es sado masoquista o su autoestima no está bajo el nivel del mar, seguramente la respuesta a estas preguntas siempre habrá sido la misma: NO. Si es así, vale preguntarse ¿por qué hay quienes están en contra de debatir una nueva Ley de Medios que acabe con el poder real de los monopolios que somete y condiciona al poder popular de las urnas desde hace décadas? Personalmente tengo mis reparos en varios puntos del proyecto presentado por el gobierno, como la participación de las telefónicas en el negocio de las comunicaciones y algunos otros. Pero son temas que merecen ser debatidos.

Dicen que el gobierno quiere aprobar la Ley de inmediato porque Néstor Kirchner, después de privilegiarlos por temor durante su mandato, ahora está enojado con Clarín ¿Y por ese detalle hasta anecdótico vamos a privarnos de una Ley que merecemos? ¿Es tan importante el enojo de Néstor Kirchner como para obnubilarnos? Kirchner pasará. Pero las nuevas reglas de juego para una comunicación abierta y democrática serán permanentes ¿Realmente es necesario aclarar esta obviedad?

También dicen que la Ley es para controlar medios y no para democratizar la comunicación. Saber quién lo dice, define la verosimilitud o no de la frase. Eso lo dice…Clarín. Otros argumentan que esta ley debiera tratarla el nuevo Congreso que quedará conformado el 10 de diciembre ¿Cerramos el Congreso hasta esa fecha entonces porque cualquier cosa que allí se apruebe no es legítima? Y, en todo caso, luego de esa fecha emblemática se podrán introducir las modificaciones que a la oposición se le antojen, si es que obtiene la mayoría en cada caso. Entonces, ¿por qué vamos a privarnos como sociedad de modificar NUESTRA realidad de inmediato incinerando un decreto ley de la dictadura y reemplazándolo por una ley votada por hombres y mujeres electos por nosotros y no por un contubernio entre la señora de Noble y cuatro o cinco militares de turno?

No queremos llegar a sospechar que los monopolios tienen compradas las voluntades de los que serán nuevos legisladores, a cambio de los favores recibidos en la última campaña electoral. Deseamos pensar de manera positiva, pero por no ser imbéciles, nos cuesta un poco.

Uno entiende a la otra parte. Es de buena gente hacerlo. Si cuando en nuestra propia casa se nos abalanzan gastos crecientes y los ingresos son cada vez menores entramos en estado de desesperación, imagínese al pobre Grupo Clarín, que le debe 130 millones de pesos a la AFIP (otra vez se prueba que quienes pagan sus impuestos siempre son los que menos tienen), le quitaron el monopolio del fútbol causándole una pérdida multimillonaria en dólares y ahora le están por aprobar una
Ley de Servicios Audiovisuales que lo privaría del 76,6% de las licencias que posee actualmente. Una enormidad.

Es por eso que hoy Crónica TV parece Discovery Channel al lado de TN, cuando de sensacionalismo hablamos. Y una revista de chimentos de barrio parece Don Quijote de la Mancha en comparación con las tapas del “gran diario argentino” de los últimos días.

Políticos opositores aprovechan la ocasión para poblar cada semana los estudios de televisión a los cuáles nunca habían sido invitados y atienden gustosos los llamados que los despiertan a las seis de la mañana desde una radio que jamás los había entrevistado. Y esa alianza de mezquindades mediocres de unos y lucha por el privilegio de otros, amenaza con hacernos perder otra oportunidad de terminar con esta ley obsoleta y leonina de la dictadura. Antes, fue por el pánico de los políticos a las represalias del poder mediático monopólico. Ahora, para conseguir un rato más de cámara y que Clarín ocupe el lugar opositor que la mayoría de los dirigentes no sabe ejercer por falta de ideas.

A esos políticos les decimos que no se preocupen. Cuando existan nuevas reglas de juego, desde EL VIGÍA nos comprometemos a darles espacio. Y como nosotros, miles de nuevos medios y periodistas que hoy están fuera de juego por culpa del monopolio y del decreto ley y los ex presidentes que lo parieron y alimentaron. Nosotros somos ecuánimes. No somos como Clarín. Simplemente porque alguna vez, cuando abrazamos este oficio, no sabíamos a ciencia cierta lo que queríamos, pero estábamos convencidos de lo que no queríamos ser. Y nos gusta decirlo en voz alta: jamás seremos mercenarios de la pluma y la palabra.

viernes, septiembre 11, 2009

sistemas de salud

Aqui va un articulo publicado en La Nacion sobre la conflictiva propuesta de Obama, y la repercusion negativa en muchos grupos de interes alentados por los medios de difusion que hacen su juego y tambien defienden intereses corporativos, a que recuerda? si parece Argentina no?
LOS ENFERMOS SON PACIENTES, NO CLIENTES. OPINA MARIO BUNGE
LA PRINCIPAL NOTICIA DEL DÍA EN ESTADOS UNIDOS ES LA AGITADA CAMPAÑA SOBRE LA REFORMA DEL RÉGIMEN DE ASISTENCIA MÉDICA. ESTA CAMPAÑA SE HA TORNADO TAN VIOLENTA Y PONZOÑOSA, QUE AMENAZA CON DIVIDIR AL PAÍS DE MANERA MÁS PROFUNDA QUE LAS GUERRAS DEL EX PRESIDENTE BUSH.
La principal noticia del día en Estados Unidos es la agitada campaña sobre la reforma del régimen de asistencia médica. Esta campaña se ha tornado tan violenta y ponzoñosa, que amenaza con dividir al país de manera más profunda que las guerras del ex presidente Bush.

Muchos creen que Obama malgasta en esta campaña su capital político, al aumentar la hostilidad de los republicanos, no lograr persuadir a los escépticos y decepcionar a sus propios partidarios. Echémosle un breve vistazo filosófico.

La salud puede considerarse como un derecho en pie de igualdad con los derechos a la seguridad, la jubilación, la educación y el voto, o como un privilegio, a semejanza de la propiedad privada y la vacación paga. Si la salud es vista como un derecho humano, su cuidado será una carga pública y, por lo tanto, un deber del Estado. En cambio, si la salud es vista como una prerrogativa, el ejercicio de la medicina pertenecerá al sector privado.

En otras palabras, el enfermo puede ser considerado como paciente o como cliente. En el primer caso será atendido como cualquier hijo de vecino; en el segundo, será atendido solamente en la medida en que pueda pagar.

El ingreso de un enfermo en un centro médico privado se parece al ingreso de los antiguos egipcios a la inmortalidad: estaba reservado a quienes podían pagar al embalsamador. Mientras los ricos compraban una segunda vida, los pobres morían definitivamente. En tiempos modernos pasa algo parecido, en menor escala: las estadísticas muestran que los ricos viven varios años más que los pobres. Por ejemplo, el europeo occidental puede esperar vivir el doble que el habitante de Afganistán, Mozambique o Sierra Leona.

La disyuntiva público-privado en el terreno de la salud es tanto moral como política, de modo que pertenece a la filosofía política. Los liberales tradicionales coinciden con los socialistas en que el Estado es responsable, al menos en parte, de la salud de los ciudadanos.

En cambio, los neoliberales (o neoconservadores) sostienen que la asistencia médica es una actividad privada y de organizaciones caritativas.

El nuevo gobierno de los EE.UU. ha propuesto reformar la asistencia médica norteamericana, en vista de que es la más costosa del mundo, no es accesible a todos, y se estima que en calidad ocupa el puesto 37 en el mundo. Los norteamericanos gastan en salud el 15% del PIB, en tanto que los canadienses y uruguayos gastan el 10%, los argentinos el 9%, los cubanos el 7% y los mexicanos el 6%. (Estos datos fueron tomados del informe de 2006 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo).

La reforma propuesta por el presidente Obama no es precisamente revolucionaria, ya que no estatiza la atención médica ni el seguro de salud. En este sentido, es mucho menos generosa y radical que el proyecto de seguro nacional de salud que, en 1936, presentara al Congreso argentino el diputado nacional Augusto Bunge, mi padre. El consideraba que la salud es un derecho, y que la mejor manera de administrar la asistencia médica pública es mediante la mutualidad o el seguro, ya que estos distribuyen las cargas en forma equitativa: hoy por ti, mañana por mí.

Tampoco es novedosa la iniciativa del presidente Obama, ya que se parece a las propuestas anteriores del senador Ted Kennedy y de Hillary Clinton (cuando intentaba mejorar su propio país, en lugar de dar consejos no solicitados a gobiernos extranjeros). Además, Canadá, Cuba y casi todas las naciones de Europa occidental gozan ya desde hace décadas de sistemas de asistencia médica más incluyentes, menos costosos y más eficaces que el considerado por el presidente Obama.

En particular, el sistema canadiense, llamado Medicare, atiende gratuitamente a todos los residentes del país, aun sin ser ciudadanos. El resultado es que la esperanza de vida de los canadienses en 2006 era de 80 años, dos menos que en Japón; de 77, la de los norteamericanos y cubanos, y de 74, la de los argentinos y uruguayos. (Ojo: la esperanza de vida depende no sólo de la asistencia médica, sino también, y en mayor medida, del ingreso, la desigualdad de ingresos, y el nivel de educación.)

¿Cómo funciona el Medicare canadiense? He aquí cómo lo veo yo desde hace cuatro décadas. Yo he elegido a mi internista y mis especialistas, y cuando me atienden no me cobran a mí, sino al gobierno de mi provincia. Este les retribuye conforme a una tarifa que depende del tipo de tratamiento: tanto por un examen de rutina, cuanto por una operación de apendicitis, etc. (Mi hijo canadiense nos costó 1000 dólares; mi hija, nacida al amparo de Medicare, salió gratis) Yo no pago directamente por estos servicios: ellos son sufragados por el impuesto provincial a la renta.

Yo nunca hablo de precios con mis médicos. En cambio, los norteamericanos no pueden dejar de mencionarlos y negociarlos, ya que las compañías de seguros médicos no se hacen cargo de todos los procedimientos que puede requerir un tratamiento. Recientemente, el economista Paul Krugman, de la Universidad de Princeton, acusó a las empresas norteamericanas de salud por invertir un gran porcentaje de sus presupuestos en estudiar la manera de privar a sus asegurados de la mayor cantidad posible de servicios médicos, actividad que él considera antisocial.

Proporcionalmente a su población, Canadá atiende a más pacientes y durante más horas que los EE.UU., pero gasta un 40 por ciento menos. Uno de los motivos del menor costo es que el papeleo médico canadiense es mucho menos voluminoso que el norteamericano. Por ejemplo, en Canadá hay un solo formulario, el provincial, para recabar el pago por servicios profesionales prestados, mientras que en los EE.UU. hay centenares de formularios: tantos como compañías de seguros. A los médicos canadienses se les hacen reembolsos electrónicamente por medio de un solo agente: su gobierno provincial. Así se minimizan las confusiones y las disputas. Además, los funcionarios provinciales de salud pública tienen interés en contener los aumentos de costos, porque compiten por fondos con sus colegas de los ministerios de educación, obras públicas, etc. Sobre todo, nadie se ve obligado a hipotecar o vender su casa para pagar cuentas médicas.

El régimen canadiense es bueno, pero no es perfecto. Un ejemplo: dado que la asistencia médica es gratuita, la gente ya usa y abusa con mayor frecuencia que en los EE.UU. y, por consiguiente, las listas de espera suelen ser largas y los médicos canadienses están sobrecargados de trabajo. Otro ejemplo: los psicoanalistas que hacen terapia de grupo suelen cobrar por cada paciente. Tercero: los gobiernos provinciales se quejan de que el gobierno federal no contribuye suficientemente a su presupuesto de salud pública.

Pero éstos no son sino lunares. El filósofo político sabe que no hay ni puede haber organización social sin problemas, cuando se trata de compartir recursos escasos como son el tiempo, el dinero, la inteligencia y la buena voluntad. Pero volvamos al Estado más poderoso del mundo, que puede dominar cualquier nación, pero no puede o no quiere mantener saludables a todos sus ciudadanos.

Pese a sus méritos, la iniciativa del presidente Obama es torpedeada por los mercaderes de la salud: las grandes clínicas privadas y las compañías de seguros, sus voceros mediáticos y políticos, y la complicidad de la Asociación Médica Norteamericana. Al respecto, esta sociedad profesional se ha opuesto siempre a su homóloga británica, la que apoyó desde su comienzo la socialización de la medicina, llevada a cabo por el primer gobierno laborista de posguerra.

El presidente Obama instó a los médicos a cambiar de actitud. Fue en vano: don Dinero es más elocuente que Hipócrates. Obama también acudió a los dirigentes religiosos, pero por ahora sin resultado, tal vez porque deben consultar con su jefe máximo.

El debate no ha terminado, y es emponzoñado por agitadores que mienten a gritos, a tal punto de tergiversar la verdad sobre el ejemplar régimen canadiense de salud pública, y de acusar al presidente Obama de ser nazi (o bien comunista) y de promover la eutanasia y el aborto. Algunos asistentes a estos debates públicos van fuertemente armados, lo que hace temer por la vida del presidente. Pero al menos se ha abierto el debate público sobre un asunto público de tanta importancia como la seguridad y el empleo. Y ésta es una novedad muy positiva en cualquier país.

Cuando miran los telenoticiosos, casi todos los canadienses se felicitan de habitar un país que, aunque menos rico y poderoso que el vecino, es más civilizado, por gozar de asistencia médica gratuita y por no gozar de la libertad de circular armados.

Por Mario Bunge
Fuente: La Nación
Más información: www.lanacion.com

jueves, septiembre 03, 2009

sobre la ley de medios audiovisuales

“Figuras políticas incrustadas en los medios o mas bien en complejos ensamblajes financieros económicos políticos, en relación jerárquica opaca y sin que se trasluzca quien maneja a quien.” Esa es la visión tristísimo que dan los legisladores de la oposición (no todos,) en la defensa de una ley obsoleta y antidemocrática.-
Ver el rostro descompuesto, desaforado y agresivo del Dr. Aguad denostando la ley en TN frente al Sr. Gustavo López, abonando los pobres dichos de los seudo periodistas Bonelli y Silvestre, le habrá parecido al citado Aguad que cumplía una misión, pero a mi humilde modo de ver revela una actitud absolutamente irracional por el odio revelado y lo falaz de sus conceptos ya que revelo no haber leído la ley, y aun así la condenaba.
Ver ese programa me preocupo, no sabiendo bien a quienes responden, lo que es evidente, es el odio irracional y casi suicida hacia el gobierno nacional, pasiones malsanas que son responsables de nuestra historia mas trágica.-
En el caso del proyecto de ley de Medios Audiovisuales acusan desconocerlo, y sin embargo es un proyecto que es de publico y notorio recorrió el país en los foros, que fueron abiertos, que fueron públicos, a los que yo misma simple abogada, ciudadana concurrí en La Plata en el Teatro Argentino, y vi. exponer a expertos, ciudadanos, ONG, grupos sociales sin ninguna cortapisa. Asistí a ver como se sugerían textos modificatorios del texto original. Luego seguí el ritmo que llevaban los otros foros en distintas provincias a través de Internet, y pude apreciar como se iba enriqueciendo el texto.-
Ahora asisto azorada, como los legisladores que tradicionalmente desde 1983 criticaron la ley e incluso algunos tienen proyectos en el mismo sentido, se desconocen a si mismos e incluso parece que hubieran estado viviendo en otro país ya que dicen desconocer que hubo foros.
Es así que legisladores de la oposición siguen sorprendiendo. Advierten la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio.
Los veo revueltos, irracionales, tratando de sobresalir en las cámaras como niños en un cumpleaños. Van pidiendo cámara para escandalizar, porque les han dicho que lo que no esta en la televisión no existe.