Sobre Dora Sánchez
El Senador Morales de la Provincia de Jujuy, hasta la fecha presidente del Partido Unión Cívica Radical, interpuso en la última semana una denuncia penal por cohecho pasivo contra la Senadora Dora Sánchez.
Supuestamente la citada senadora se había opuesto ab initio a la Ley de Medios Audiovisuales pero al momento de la instancia de votación, habría mutado de parecer y voto a favor de la misma en general.
Pero quien es la Senadora Sánchez.
La citada Dora Sánchez, radical de origen y por la provincia de Corrientes, ingresó al parlamento argentino en el año 2007, conjuntamente con el Sr. Cobos (hoy Vicepresidente en ejercicio) por la Concertación un desprendimiento del radicalismo que adhirió al proyecto político de la Presidente Cristina Kirchner.-
Este posicionamiento político les valió a ambos, como a todos quienes habían tomado la misma decisión, la expulsión del partido radical por iniciativa del purista Sr.Morales.-
Ulteriormente, y durante el conflicto con las patronales agrarias, el Vicepresidente Cobos borrando con el codo lo que había escrito con la mano, se declaró opositor al gobierno nacional del cual era parte y utilizando su función de Vicepresidente del gobierno de Cristina Kirchner voto en contra del proyecto que la misma había enviado al Parlamento. Las razones de dicho voto, justificadas en razones casi domésticas o sentimentales ( sus hijos, sus vecinos) aunque pulverizó la arquitectura constitucional de la institución Poder Ejecutivo le valió el ensalzamiento de la poderosa corporación agro exportadora, de los medios de comunicación soporte de la misma así como de una disgregada corporación política heredera directa de la crisis de los noventa que pareció, como el Ave Fénix resurgir de sus cenizas.-
Aquí viene el surgimiento a través del gobierno de Corrientes y su Senadora Sánchez con el Vicepresidente Cobos, y se va gestando una corriente de opinión denominada Cobismo, que se auto titula como la Oposición.
La Unión Cívica Radical de Morales, comienza el asedio a dicho movimiento en la figura Insignia de esa imprevista oposición el Sr.Cobos, tratando de capitalizar la situación política, y contradictoriamente siempre fundados en las institucionalidad se fueron sumando a otros opositores sin poder formar masa crítica de ideas salvo férrea oposición a cualquier iniciativa del Poder Ejecutivo.-
Así fue dable escuchar por la mañana aquiescencia en Morales y el Dr.Santin a la iniciativa de recuperar los fondos provisionales ( era reivindicación del radicalismo ya que esta en la Constitución Nacional), y para no resultar pro gubernamental oponerse por la tarde con los argumentos brindados por las corporaciones financieras transnacionales.
La muerte del Dr.Alfonsin, coadyuvó al encolumnamiento de variopintos políticos que conformaron una caravana de opositores con Cobos a la cabeza y saludando al público como en un desfile cuasi carnavalesco…
Para el caso, la ley de medios audiovisuales no fue la excepción y hasta aquí llegamos con Dora Sánchez.
Reivindicación del radicalismo desde 1983 la Ley de Medios estuvo en proyectos y arengas, baste escuchar los discursos del mismo Alfonsin, los proyectos radicales entre otros de la opositora S.Giudice, todos fueron abortados por las presiones de corporaciones mediáticas vaya a saber a cambio de que, ya que dejaron transcurrir 29 años.
Pero cuando se puso a consideración el proyecto oficial en marzo de 2009, proyecto que condensaba los 21 puntos generados en las entidades periodísticas que lo trabajaran desde 2004, el bloque opositor de UCR, CC y PRO lo ignoró mientras en diversos foros CIUDADANOS de la mas variada tendencia fue discutido, enriquecido, modificado.
Llegado el proyecto remozado al Congreso casi cinco meses después , comenzó la sistemática oposición a alegar apresuramiento, autoritarismo, aviesas intenciones todo en nombre de la “Institucionalidad”, “Legitimidad”, “Libertad de expresión”…
Debatido, consensuado, con audiencias públicas mediante, el proyecto se trato en Diputados y se aprobó por holgada mayoría. Pero quienes abogaban por la institucionalidad se retiraron, no debatieron ni votaron. Escondieron sus propios proyectos, volvieron a resignar sus principios abogando y recitando los argumentos de las corporaciones mediáticas. Limitándose a un simple “porque no”.-
En el Senado se volvió a debatir, a realizar las audiencias públicas, hubo audiencias a las que la oposición no asistió ya que iban quienes estaban a favor de la ley. Cuando finalmente se voto, hubo sorpresas como la de la Senadora Sánchez.-
Un voto mas, una sospecha mas, racionalidad, coherencia?
Que alegó Sánchez? Varias puntas dio, que no había leído bien la ley?, que al leerla no le resultó tan mala?, Que fue confrontación con la propia interna radical correntina? Por esa vía sonaba racional y coherente con la mezquindad evidenciada por un radicalismo decadente. Que cambió a último momento? Que mutó? Quien muto y cuando, que secuencia temporal usar para medir las mutaciones, qué valores defender para tanto cambio a favor o en contra? cómo no desconfiar de tanto cambio por oposición sistemática? Donde está el cohecho activo o pasivo? Quien piensa en cohecho es por vivencias/experiencias propias o ajenas?
Me preocupa las ideas no respetadas, los discursos tergiversados, las historias de partidos desenfrenados por arribar al Poder, denostando la política, mientras se asimila gobernar un país con administrar un supermercado, con liderazgos vacíos de contenido, lo común, lo obvio, lo vergonzante…
La Plata, llamada ciudad de los Tilos,sur del continente americano, ciudad planificada en el siglo XIX que zanjó un histórico problema ,obra de la creatividad del Ing.Benoit. Su principal avenida bordeada de Tilos, un hermoso eje arquitectonico y una gran riqueza arborea. Desde aqui reflexiono a veces y colecciono articulos de mi interes, videos, canciones que tal vez pueden ser compartidos por otros
sábado, octubre 17, 2009
berlusconi, los peligros del monopolio mediatico
Este comentario salio en radio nederlan internacional en el dia de la fecha, para recapacitar y meditar los peligros de los monopolios mediaticos y como pueden determinar el destino de una sociedad, ante la pasividad o comodidad de la misma. Defendamos la ley de medios audiovisuales:
La manifestación otoñal se celebró en un marco festivo en la Plaza del Pueblo, y fue convocada por la Federación de la Prensa de Italia (FNSI) bajo el lema “No a la mordaza, derecho a saber, deber de informar” Berlusconi calificó anteriormente la protesta de “una farsa” Entre los asistentes destacó el periodista y escritor napolitano Roberto Saviano, autor del libro Camorra, por el que recibió amenazas de muerte de la mafia. “Muchos periodistas que han muerto en los últimos años han caído soñando llevar a sus países una democracia como la europea. Hoy, si comprometemos esta libertad de prensa, comprometemos también su memoria y su trabajo», dijo Saviano, Italia “es el segundo país, tras Colombia, en número de periodistas amenazados” Berlusconi, quien ingresó a la política hace 15 años, es dueño de tres de los siete canales de televisión abierta de Italia, y ahora enfrenta acusaciones por un conflicto de intereses entre su imperio mediático y su responsabilidad política. Como jefe del ejecutivo, ejerce además una gran influencia sobre la emisora estatal RAI. La familia Berlusconi controla una revista de noticias semanal y diaria y es propietaria de la mayor editorial italiana. Parece evidente que le Primer Ministro italiano ha perdido la paciencia con la crítica y busca silenciar a sus detractores públicos. Por eso rechaza tan vehemente las acusaciones en su contra y dice ser víctima de una campaña de desprestigio. Hace poco, en un programa de televisión llamó a los periodistas que lo criticaban "anti italianos" y "sinvergüenzas". En la manifestación Valerio Onida, presidente emérito de la Corte Constitucional recordó una convicción democrática básica que ha estado presente en el espíritu de los asistentes a la Plaza del Pueblo: “el ciudadano no informado, o mal informado, es menos libre”
La manifestación otoñal se celebró en un marco festivo en la Plaza del Pueblo, y fue convocada por la Federación de la Prensa de Italia (FNSI) bajo el lema “No a la mordaza, derecho a saber, deber de informar” Berlusconi calificó anteriormente la protesta de “una farsa” Entre los asistentes destacó el periodista y escritor napolitano Roberto Saviano, autor del libro Camorra, por el que recibió amenazas de muerte de la mafia. “Muchos periodistas que han muerto en los últimos años han caído soñando llevar a sus países una democracia como la europea. Hoy, si comprometemos esta libertad de prensa, comprometemos también su memoria y su trabajo», dijo Saviano, Italia “es el segundo país, tras Colombia, en número de periodistas amenazados” Berlusconi, quien ingresó a la política hace 15 años, es dueño de tres de los siete canales de televisión abierta de Italia, y ahora enfrenta acusaciones por un conflicto de intereses entre su imperio mediático y su responsabilidad política. Como jefe del ejecutivo, ejerce además una gran influencia sobre la emisora estatal RAI. La familia Berlusconi controla una revista de noticias semanal y diaria y es propietaria de la mayor editorial italiana. Parece evidente que le Primer Ministro italiano ha perdido la paciencia con la crítica y busca silenciar a sus detractores públicos. Por eso rechaza tan vehemente las acusaciones en su contra y dice ser víctima de una campaña de desprestigio. Hace poco, en un programa de televisión llamó a los periodistas que lo criticaban "anti italianos" y "sinvergüenzas". En la manifestación Valerio Onida, presidente emérito de la Corte Constitucional recordó una convicción democrática básica que ha estado presente en el espíritu de los asistentes a la Plaza del Pueblo: “el ciudadano no informado, o mal informado, es menos libre”
viernes, octubre 09, 2009
brillante analisis de mario bunge sobre la decadencia argentina
El inicio de la decadencia política en Argentina
Mario Bunge · · · · ·
04/10/09
Antes de que termine septiembre, no puedo olvidarme de escribir lo que se va a leer a continuación. Acostumbramos festejar las fechas faustas e ignorar las infaustas. ¿Por qué no conmemorar también los acontecimientos desgraciados? Esto podría ser más aleccionador que festejar los sucesos positivos. Por ejemplo, casi todos olvidamos el acontecimiento que comenzó la marcha atrás del país.
El golpe militar del 6 de septiembre de 1930 terminó un período de medio siglo de paz interior y progreso continuo del país en lo económico, político y cultural.
Fue también la primera vez en el continente que el fascismo levantó la cabeza; la primera en la historia del país que las Fuerzas Armadas encabezaron el poder político; la primera, desde la Semana Trágica (1919) y la represión de los obreros patagónicos (1922), que el gobierno fusiló a militantes sindicales; y también la primera vez, desde la caída de la tiranía de Rosas, que la Iglesia Católica volvió a meterse en política, esta vez con una orientación netamente fascista.
El 6 de setiembre comenzó un período de inestabilidad política que duró quince años, hasta el ascenso del peronismo al poder.
Ese fue un período en que políticos hambrientos de poder golpeaban a las puertas de los cuarteles para proponer acciones conjuntas.
Y también comenzó un período de retroceso cultural marcado por la primera “limpieza” ideológica de la Universidad y por el reemplazo de intelectuales progresistas por sus contrapartidas oscurantistas.
Yo recuerdo vívidamente ese día aciago, porque esperaba ansiosamente el regreso de mi padre, que había faltado los últimos días, aunque telefoneaba todas las noches.
Al anochecer de aquel día, mi padre me telefoneó y, con voz ronca, me dijo: “Marucho, he estado todo el día acompañando a los soldados, marchando de Campo de Mayo a Plaza de Mayo. Acabamos de derribarlo al Peludo [el presidente Hipólito Yrigoyen]. Los militares han prometido llamar a elecciones dentro de tres meses. Veremos si cumplen su palabra. No me esperen a cenar. Hasta mañana.”
Aunque yo aún estaba por cumplir once años, creía estar bastante enterado de la política criolla porque en casa no se había estado hablando sino de los desaciertos del gobierno radical: intervención a cinco provincias, censura periodística (en particular del diario popular Crítica), culto a la persona del presidente, ataques a mano armada de los matones del Clan Radical, etc.
En particular, esa semana el Clan había tiroteado a grupos de civiles en Plaza del Congreso.
George Gaylord Simpson, el gran paleontólogo de Harvard, que acababa de llegar al país para estudiar los dinosaurios fósiles de la Patagonia, fue testigo ocular de esas refriegas, como lo cuenta en sus memorias.
El Ejército instaló en la presidencia al general José Félix Uriburu, hombre adusto y de pocas ideas, todas cuarteleras y fascistas, y que ostentaba un casco con un penacho ridículo.
Su gobierno era una selección de derechistas. El más notorio de ellos fue el ministro del interior, Matías Sánchez Sorondo, a quien Crítica apodó El Enterrador.
Como cuenta Ramón Columba en sus memorias, este individuo exhibía en su casa retratos firmados y dedicados por Mussolini e Hitler. A él se debe la inauguración de la tortura como herramienta de intimidación política.
El segundo gobierno de Yrigoyen había intervenido cinco provincias; el de Uriburu intervino las catorce. Y fue mucho más extremo y original que el de su mediocre predecesor: disolvió el Congreso, decretó el estado de sitio, inventó el “fraude patriótico”, intervino las universidades, prohijó a la Legión Cívica, fusiló a siete anarquistas, prohibió la participación de la Unión Cívica Radical en las elecciones, y exilió a la Patagonia a todo el gabinete del presidente anterior. (Mi padre me llevó a visitarlos en Puerto Madryn. Solamente recuerdo al eminente e inofensivo profesor Ricardo Rojas, posando para mi cámara fotográfica, de pie en la playa, vestido con chaleco y polainas.)
La dictadura de Uriburu era demasiado radical para un pueblo que había gozado los beneficios de la democracia política desde 1916, que seguía apoyando mayoritariamente al partido radical.
Uriburu fue reemplazado por el General Agustín P. Justo, fraudulento y corrupto, pero ingeniero culto y partidario del compromiso. Curiosamente, su hijo Liborio, también ingeniero, era uno de los tres trotskistas que había en Buenos Aires en esa época. Yo lo visité en su oficina, en la que no vi sino un mueble: un tablero de dibujo sin escuadras, compases, papeles ni lápices a la vista. ¿A quién se le podía ocurrir encargarle un proyecto? La carrera política de Liborio Justo duró unos segundos: lo que tardó en gritar, en plena Cámara de Diputados de la Nación, “¡Abajo la dictadura!”.
En la Capital Federal no se sintió mucho la dictadura: siguió habiendo elecciones y siguió funcionando el Concejo Deliberante.
En las provincias fue muy diferente. En particular, la provincia de Buenos Aires fue gobernada entre 1936 y 1940 por Manuel A. Fresco, hombre ligado a los ferrocarriles ingleses, que se había vuelto partidario fervoroso del fascismo italiano.
Se lo recuerda por su estrecha relación con Alberto Barceló, el patrón de Avellaneda, donde explotaba garitos y prostíbulos. Los médicos que hicieron su internado en el Hospital Fiorito recuerdan los certificados de defunción por “paro cardíaco” que tuvieron que firmar para heridos de bala.
(Yo recuerdo a Barceló. Vino una vez a mi casa acompañado del estanciero y patrono del Partido Demócrata Nacional, o sea, conservador, don Antonio Santamarina. Le propusieron a mi padre, quien estaba por cumplir el último de sus cinco períodos legislativos, que presentara su candidatura a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires. Ellos garantizaban su elección. Mi padre declinó la oferta.)
También se recuerda al gobernador Fresco por haber inventado el “voto cantado”. Sostenía que el hombre auténtico no temía declarar su convicción política: en lugar de hacer uso del voto secreto, al llegar a su mesa de escrutinio “cantaba” en voz alta sus candidatos. Otra novedad introducida por el gobierno de Fresco fue subir la edad de ingreso a la escuela primaria de seis a siete años. Cuanto más tarde se empezara a pensar y leer, tanto mejor le iría al fascismo.
El período de 1930 a 1940 se llamó la Década Infame. Yo lo extendería hasta 1945, fecha del triunfo electoral peronista. Es verdad que también hubo infamias bajo el peronismo, entre ellas el coartamiento de la libertad de prensa, la degradación de la educación en los tres niveles, la imposición de la “doctrina nacional” y la corrupción del movimiento sindical. Pero al menos, se respetó el voto e incluso se lo extendió a la mujer.
En todo caso, en 1945 el país salió de la sombra del 6 de setiembre de 1930. Fueron quince años de “fraude patriótico”, exclusión del ala avanzada (intransigente) del radicalismo, represión de las organizaciones de izquierda, y sumisión aun más servil a los intereses extranjeros, en particular británicos.
Todo eso le dio tanto asco al gran político santafesino Lisandro de la Torre que, en señal de protesta, se suicidó en pleno recinto del Senado cuando éste aprobó el pacto Roca-Runciman, que privilegiaba a los ganaderos argentinos y a los frigoríficos ingleses. (¿Se acuerdan de la diferencia de calidad entre el baby beef de exportación y el bife que nos vendía el carnicero?)
¿Cómo se explica el que demócratas como mi padre y sus amigos, entre ellos Natalio Botana, el gran periodista que había fundado y dirigido el popular vespertino democrático Crítica, participaran activamente en la preparación del golpe del 6 de setiembre, de lo que se arrepintieron oportunamente?
Creo que lo que ocurrió fue que aplicaron el más maquiavélico de los preceptos de El príncipe: “El enemigo de mi enemigo es mi amigo”. Esta máxima sólo beneficia al más poderoso de los miembros de una alianza: los socios más débiles se ven forzados a seguirlo aun a costa de sus principios, con lo cual pierden su capital político y finalmente su razón de ser.
El oportunismo o utilitarismo que predicó el eminente Niccoló Machiavelli se justificaba en una época en que los partidos políticos no se distinguían por sus principios y programas sino solamente por los intereses materiales que defendían.
La emergencia de la democracia política en el siglo XIX cambió las cosas: hoy día incluso los dictadores más brutales e inescrupulosos tienen que disfrazar sus intenciones con una retórica que atraiga a gran parte de la ciudadanía.
En resumen, el 6 de setiembre nos enseña a evitar el oportunismo y, en particular, a no obrar conforme a la máxima “el enemigo de mi enemigo es mi amigo”.
Mario Bunge es el más importante e internacionalmente reconocido filósofo hispanoamericano del siglo XX. Físico y filósofo de saberes enciclopédicos y permanentemente comprometido con los valores del laicismo republicano, el socialismo democrático y los derechos humanos, son memorables sus devastadoras críticas de las pretensiones pseudocientíficas de la teoría económica neoclásica ortodoxa y del psicoanálisis “charlacanista”.
Perfil, 26 septiembre.2009
Mario Bunge · · · · ·
04/10/09
Antes de que termine septiembre, no puedo olvidarme de escribir lo que se va a leer a continuación. Acostumbramos festejar las fechas faustas e ignorar las infaustas. ¿Por qué no conmemorar también los acontecimientos desgraciados? Esto podría ser más aleccionador que festejar los sucesos positivos. Por ejemplo, casi todos olvidamos el acontecimiento que comenzó la marcha atrás del país.
El golpe militar del 6 de septiembre de 1930 terminó un período de medio siglo de paz interior y progreso continuo del país en lo económico, político y cultural.
Fue también la primera vez en el continente que el fascismo levantó la cabeza; la primera en la historia del país que las Fuerzas Armadas encabezaron el poder político; la primera, desde la Semana Trágica (1919) y la represión de los obreros patagónicos (1922), que el gobierno fusiló a militantes sindicales; y también la primera vez, desde la caída de la tiranía de Rosas, que la Iglesia Católica volvió a meterse en política, esta vez con una orientación netamente fascista.
El 6 de setiembre comenzó un período de inestabilidad política que duró quince años, hasta el ascenso del peronismo al poder.
Ese fue un período en que políticos hambrientos de poder golpeaban a las puertas de los cuarteles para proponer acciones conjuntas.
Y también comenzó un período de retroceso cultural marcado por la primera “limpieza” ideológica de la Universidad y por el reemplazo de intelectuales progresistas por sus contrapartidas oscurantistas.
Yo recuerdo vívidamente ese día aciago, porque esperaba ansiosamente el regreso de mi padre, que había faltado los últimos días, aunque telefoneaba todas las noches.
Al anochecer de aquel día, mi padre me telefoneó y, con voz ronca, me dijo: “Marucho, he estado todo el día acompañando a los soldados, marchando de Campo de Mayo a Plaza de Mayo. Acabamos de derribarlo al Peludo [el presidente Hipólito Yrigoyen]. Los militares han prometido llamar a elecciones dentro de tres meses. Veremos si cumplen su palabra. No me esperen a cenar. Hasta mañana.”
Aunque yo aún estaba por cumplir once años, creía estar bastante enterado de la política criolla porque en casa no se había estado hablando sino de los desaciertos del gobierno radical: intervención a cinco provincias, censura periodística (en particular del diario popular Crítica), culto a la persona del presidente, ataques a mano armada de los matones del Clan Radical, etc.
En particular, esa semana el Clan había tiroteado a grupos de civiles en Plaza del Congreso.
George Gaylord Simpson, el gran paleontólogo de Harvard, que acababa de llegar al país para estudiar los dinosaurios fósiles de la Patagonia, fue testigo ocular de esas refriegas, como lo cuenta en sus memorias.
El Ejército instaló en la presidencia al general José Félix Uriburu, hombre adusto y de pocas ideas, todas cuarteleras y fascistas, y que ostentaba un casco con un penacho ridículo.
Su gobierno era una selección de derechistas. El más notorio de ellos fue el ministro del interior, Matías Sánchez Sorondo, a quien Crítica apodó El Enterrador.
Como cuenta Ramón Columba en sus memorias, este individuo exhibía en su casa retratos firmados y dedicados por Mussolini e Hitler. A él se debe la inauguración de la tortura como herramienta de intimidación política.
El segundo gobierno de Yrigoyen había intervenido cinco provincias; el de Uriburu intervino las catorce. Y fue mucho más extremo y original que el de su mediocre predecesor: disolvió el Congreso, decretó el estado de sitio, inventó el “fraude patriótico”, intervino las universidades, prohijó a la Legión Cívica, fusiló a siete anarquistas, prohibió la participación de la Unión Cívica Radical en las elecciones, y exilió a la Patagonia a todo el gabinete del presidente anterior. (Mi padre me llevó a visitarlos en Puerto Madryn. Solamente recuerdo al eminente e inofensivo profesor Ricardo Rojas, posando para mi cámara fotográfica, de pie en la playa, vestido con chaleco y polainas.)
La dictadura de Uriburu era demasiado radical para un pueblo que había gozado los beneficios de la democracia política desde 1916, que seguía apoyando mayoritariamente al partido radical.
Uriburu fue reemplazado por el General Agustín P. Justo, fraudulento y corrupto, pero ingeniero culto y partidario del compromiso. Curiosamente, su hijo Liborio, también ingeniero, era uno de los tres trotskistas que había en Buenos Aires en esa época. Yo lo visité en su oficina, en la que no vi sino un mueble: un tablero de dibujo sin escuadras, compases, papeles ni lápices a la vista. ¿A quién se le podía ocurrir encargarle un proyecto? La carrera política de Liborio Justo duró unos segundos: lo que tardó en gritar, en plena Cámara de Diputados de la Nación, “¡Abajo la dictadura!”.
En la Capital Federal no se sintió mucho la dictadura: siguió habiendo elecciones y siguió funcionando el Concejo Deliberante.
En las provincias fue muy diferente. En particular, la provincia de Buenos Aires fue gobernada entre 1936 y 1940 por Manuel A. Fresco, hombre ligado a los ferrocarriles ingleses, que se había vuelto partidario fervoroso del fascismo italiano.
Se lo recuerda por su estrecha relación con Alberto Barceló, el patrón de Avellaneda, donde explotaba garitos y prostíbulos. Los médicos que hicieron su internado en el Hospital Fiorito recuerdan los certificados de defunción por “paro cardíaco” que tuvieron que firmar para heridos de bala.
(Yo recuerdo a Barceló. Vino una vez a mi casa acompañado del estanciero y patrono del Partido Demócrata Nacional, o sea, conservador, don Antonio Santamarina. Le propusieron a mi padre, quien estaba por cumplir el último de sus cinco períodos legislativos, que presentara su candidatura a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires. Ellos garantizaban su elección. Mi padre declinó la oferta.)
También se recuerda al gobernador Fresco por haber inventado el “voto cantado”. Sostenía que el hombre auténtico no temía declarar su convicción política: en lugar de hacer uso del voto secreto, al llegar a su mesa de escrutinio “cantaba” en voz alta sus candidatos. Otra novedad introducida por el gobierno de Fresco fue subir la edad de ingreso a la escuela primaria de seis a siete años. Cuanto más tarde se empezara a pensar y leer, tanto mejor le iría al fascismo.
El período de 1930 a 1940 se llamó la Década Infame. Yo lo extendería hasta 1945, fecha del triunfo electoral peronista. Es verdad que también hubo infamias bajo el peronismo, entre ellas el coartamiento de la libertad de prensa, la degradación de la educación en los tres niveles, la imposición de la “doctrina nacional” y la corrupción del movimiento sindical. Pero al menos, se respetó el voto e incluso se lo extendió a la mujer.
En todo caso, en 1945 el país salió de la sombra del 6 de setiembre de 1930. Fueron quince años de “fraude patriótico”, exclusión del ala avanzada (intransigente) del radicalismo, represión de las organizaciones de izquierda, y sumisión aun más servil a los intereses extranjeros, en particular británicos.
Todo eso le dio tanto asco al gran político santafesino Lisandro de la Torre que, en señal de protesta, se suicidó en pleno recinto del Senado cuando éste aprobó el pacto Roca-Runciman, que privilegiaba a los ganaderos argentinos y a los frigoríficos ingleses. (¿Se acuerdan de la diferencia de calidad entre el baby beef de exportación y el bife que nos vendía el carnicero?)
¿Cómo se explica el que demócratas como mi padre y sus amigos, entre ellos Natalio Botana, el gran periodista que había fundado y dirigido el popular vespertino democrático Crítica, participaran activamente en la preparación del golpe del 6 de setiembre, de lo que se arrepintieron oportunamente?
Creo que lo que ocurrió fue que aplicaron el más maquiavélico de los preceptos de El príncipe: “El enemigo de mi enemigo es mi amigo”. Esta máxima sólo beneficia al más poderoso de los miembros de una alianza: los socios más débiles se ven forzados a seguirlo aun a costa de sus principios, con lo cual pierden su capital político y finalmente su razón de ser.
El oportunismo o utilitarismo que predicó el eminente Niccoló Machiavelli se justificaba en una época en que los partidos políticos no se distinguían por sus principios y programas sino solamente por los intereses materiales que defendían.
La emergencia de la democracia política en el siglo XIX cambió las cosas: hoy día incluso los dictadores más brutales e inescrupulosos tienen que disfrazar sus intenciones con una retórica que atraiga a gran parte de la ciudadanía.
En resumen, el 6 de setiembre nos enseña a evitar el oportunismo y, en particular, a no obrar conforme a la máxima “el enemigo de mi enemigo es mi amigo”.
Mario Bunge es el más importante e internacionalmente reconocido filósofo hispanoamericano del siglo XX. Físico y filósofo de saberes enciclopédicos y permanentemente comprometido con los valores del laicismo republicano, el socialismo democrático y los derechos humanos, son memorables sus devastadoras críticas de las pretensiones pseudocientíficas de la teoría económica neoclásica ortodoxa y del psicoanálisis “charlacanista”.
Perfil, 26 septiembre.2009
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