lunes, febrero 04, 2013

Recuerdos 2 Los picnics de Tio Ricardo

Los picnic de Tío Ricardo.- Estar cerca de ellos, daba confort al alma. Ten envolvía, te hacia sentir siempre chico. Eran “los tíos”, y su presencia aseguraba, afectos, abrazos, atenciones. Todo esto se traducía en algunas cosas materiales tal vez, pero invaluables, tarta de manzanas, churrasquitos de entraña. Una cama siempre lista para cobijarnos, siempre armada , siempre lista que esperaba a los hijos postizos que cada uno podía ser, llegando solo o con amigos, o aun con la novia, a quien ubicaban bien lejos ) fue el caso de Marito que llegó de improviso con aquella porteña que según mi tía tenía olor a peine. Y siempre ubicaban la cama de la visita junto a la estufa de aquel living original con el triángulo de madera con almohadones , que yo sabía que les recordaba una película de Hollywood que habríamos visto juntos o que les contamos con aquel dormitorio en planta alta con una baranda de observación., Pero, vuelvo al tema del título, los picnic. Esos eran el precio que a veces había que pagar para tanta satisfacción, los picnic en una playa inhóspita, aun con un huracanes y tronando, con frío glacial y mar embravecido, vendaval, granizo o cualquier otro evento climático insólito para la vida al aire libre, y por si fuera poco, siempre compartidos con eventuales colaterales (parientes o amigos) no tan deseables, como los Actis.-

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