lunes, febrero 04, 2013

Recuerdos de Cocó

Estábamos en su living, octubre de 2007, atardecía en un día frio de primavera tardía, se había probado una peluca con flequillo que le sentaba bien y le daba un aire de normalidad que no tenía hacia ya bastante tiempo. Nos estábamos despidiendo cuando como disculpándose y casi en un secreto … me hizo una petición, quería que la lleváramos a dar una vuelta en auto. Le transmití a B, y no pudo decir no, más que una petición parecía un ruego. Argumentó que quería pasar por la costa, hacia meses que no pasaba por allí. Finalmente subimos al auto, comentó su comodidad sentándose en el asiento trasero acompañada por Male. Recorrimos las cuadras que separaban su casa de la costa entre comentarios baladíes, yo estaba angustiada sentía en mi espalda su ansiedad, su alegría por algo tan sencillo como pasear en auto. Bajamos aun de noche la costanera marplatense estaba algo iluminada y a lo lejos se advertía apenas el mar como un resplandor liquido y movedizo. Comentó de los placeres lejanos de sus caminatas anteriores a la enfermedad, que eran sus favoritas, que las añoraba, que deseaba reponerse para volver a vivirlas… volvimos a su casa, bajamos del auto, y al entrar de nuevo al living que era su prisión, sorprendió a B. con un abrazo muy fuerte, y le agradeció haberle concedido esos momentos… …Siento como se me parte el corazón, cada vez que te recuerdo adorada Mimi, será que te di poco, quiero pensar que has sido feliz, que fuiste plena, que no sufriste tanto…

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